Extinción del proceso homeostático, fin de la vida. Algo más allá del alcance de cualquier ser humano.
Lo mas triste y a la vez lo más feliz, lo incomprensible, lo bizarro, esa ausencia que en el fondo duele, que lastima, que persigue; la impotencia de saber que ya no esta que no volverá; que las cosas de ayer son solo recuerdos.
La razón del porque aferrarnos a nuestros recuerdos de una manera irracional, es porque los recuerdos son la única cosa que no va a cambiar cuando todo lo demás lo hará.
Duele, y dolerá por siempre, puede mas que cualquier otra cosa; hay vacío, soledad, el lugar de aquel difunto es irremplazable, el coraje, la incapacidad de ser racional y actuar por lo irracional, lo pasional, ese deseo de tenerlo de vuelta y aquél llanto lleno de resentimiento.
La tristeza, sensación rara, el más grande sentimiento, el peor; se parte el alma, se siente que el corazón deja de latir, que hay presión, algo quiere salir, quiere ser exprimido.
Llorar, no dejes de hacerlo, llorar te ayuda a sacar tus penas, a expresarlas, a sanar el alma. Hay mucho que hablar, pues la pena jamás termina. Ganas de arrancarte el corazón no faltan, todo sería tan fácil si no hubiera dolor, si hubiera una explicación racional a todo esto, si se pudiera entender la ausencia física de aquel ser al que amaste y por el que aún darías la vida sabiendo que ya no esta, que no volverá, que no lo vas a ver jamás, no te hablara, no te consolara, no te ayudara cuando lo necesites, no te abrazara, no nada. Todo es solo un recuerdo o tal vez alguna esperaza de que ahí sigue con su espíritu, entregándolo todo a través de su alma.
Despedirte, saber que son tus últimos momentos con aquel ser que has amado durante tu vida entera. Lo más difícil, lo más doloroso, desprenderte no es nada fácil, es una sensación inexplicable, donde sientes que se va algo de ti, que te arrancan el alma, que no puedes respirar y no quieres dejarlo ir.
Revolución de ideas vuelan sobre tu mente, estas perdido sobre un laberinto sin salida, lleno de preguntas donde no hay respuesta, confundido sin saber si quieres seguir o si quieres quedarte así para siempre. Sobresalen los reproches de lo que hiciste mal y no lo que hiciste bien. Ese nudo en la garganta y esas ganas de explotar y de gritar ¿POR QUÉ SE FUE? ¿POR QUÉ ELLA, POR QUÉ EL? ¿POR QUÉ NO YO? Sufrir y decir porque si lo dio todo por sus hijos, fue una buena madre/padre, una buena esposa/esposo, una buena hermana/hermano, un buen ser humano, ¿POR QUÉ SUFRIÓ ASÍ? ¿Injusticia? ¿Será eso? Pero quienes somos nosotros para elegir y decir lo que es justo y lo que es injusto, sobre el bien y el mal; solo Dios sabe porque hace las cosas, las personas que creen en el no pueden quejarse y no tenemos porque; están en un lugar mejor donde esta el descanso eterno, la paz. No hay porque arrebatarles eso, hay que dejarlos ir. Ahí es donde comienza el duelo, de donde parte tu vida, una nueva vida.
El apoyo y el amor de los demás son importantes, las condolencias, el pésame de las personas, se agradece pero no saben lo que es vivir la situación y con todo el enojo y ajetreo que llevas durante el duelo, y sobretodo durante ese día en que un ser querido se fue, hay enojo y pensamientos llegan a la mente sobre ¿realmente lo sienten? ¿Realmente saben lo que significa? ¿Estarán conmigo para siempre? Personas que no han vivido situaciones tales como esta; la muerte de un ser querido, de un ser amado, ¿qué sentirán? ¿Dolor de ver el sufrimiento del familiar?
La vida no esta comprada, hay mas retos de los que te imaginas y sobretodo mas tiempo del que te imaginas. Siempre hay que verle el lado positivo a esto y decir hay de dos; o vivo la vida al máximo y de una manera excitante y hermosa o me dejo llevar por aquella tristeza y caer en depresión, sentir cada vez mas dolor y mas vació menos ganas de vivir.
Recuerda que esas personas siempre estarán a tu lado, no como tu quieres pero estarán y que lo mas bonito de esto es que los recuerdos y las memorias ahí estas, esas no se van jamás.